26 feb. 2013

La vida. Lo único lo suficientemente importante como para no cansarme de descubrir. La vida es la puta a la que todos miran, la vida es a la que critican, aman y descuidan. La vida es lo único que nos dará sonrisas, lágrimas, oportunidades y finales mientras haciendo todo esto, la disfrutamos como si el cielo no acabara en el espacio. La vida me da la oportunidad de probar más labios, de mirar las estrellas y asombrarme de lo bonito que es mirar un cielo negro. Ella me acuna todas las noches y me despierta diciéndome que sigue ahí, que no se ha ido. Es la que me ha presentado a todo lo maravilloso que tengo como amigos y familia. Es la que me ha hecho cometer enormes errores, pero buenos pues todo lo que he hecho me ha traído hasta aca. Y estoy muy orgullosa de ella, de la mía. De mi vida. Porque chicos, me pueden robar el corazón y romperlo en mil pedazos sin forma de reconstrucción. Pueden romperme las piernas para impedirme avanzar. Pueden clavarme puñales en la espalda y producirles a mis ojos una tormenta. Pueden hacer daño y sufrir casi tanto como cada pincho de mil aloe veras en el pecho. Pueden decirme que no valgo. Pero ¿Sabes qué? Nadie va a ser tan grande como ella y hacerme querer dejar de vivirla. Nadie va a hundirme. Porque yo con 17 años, este domigno 13 de enero, tengo ganas de vivir más que nunca. Y estoy dispuesta a luchar y caerme, siempre sonriendo y prometo, de verdad, levantarme.
Sí, aquí estoy otra vez y no voy a volver a irme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario